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Creative Journal

Lo más bello de la fotografía es que nunca impone una sola verdad; cada imagen encuentra un significado distinto en quien la observa.


Para mí, esta sesión habló de un momento de vida. Creer que había que florecer desde las heridas, desde la soledad y que terminó convirtiéndose en el peso de sostenerlo todo para no repetir la historia. De sonreír por costumbre de desdibujarse.


Perderse no siempre es algo negativo. A veces ocurre de forma tan sutil que apenas se percibe: pequeños pasos que nos alejan de nuestra propia voz, hasta que llega un momento en el que volver parece imposible. Todo aquello que ha sido forzado termina, tarde o temprano, por romperse. Y es precisamente en ese instante de quiebre cuando aparece la posibilidad de mirarse con honestidad. Hay una libertad profunda en ese momento; se parece a respirar después de haber contenido el aire durante mucho tiempo.


Nunca se trató de florecer desde las heridas, sino de observarlas y darles el tiempo necesario para sanar. Puede sentirse inadecuado, porque ya no responde a lo que otros esperaban los demás, sino a lo que siempre fue.

Ninguna historia se cuenta sola.

Detrás de estas imágenes está el análisis de Ángela Álvarez, la sensibilidad de Irene, creadora de este proyecto y del concepto que dio origen a la narrativa de la herida; el trabajo de Isra, quien hizo posible cada detalle de la producción como parte del equipo de Pexels; y la presencia de Mafer, que permitió materializar, como modelo, la idea en algo que también pudiera sentirse.

Gracias

 
 
 

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